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  • Foto del escritorCamila Torterolo

De la teleurgencia al teletrabajo



Si bien el teletrabajo ya estaba siendo experimentado por algunas empresas de manera planificada, en este contexto de pandemia se instaló repentina y masivamente en nuestro país y en el mundo.


Así, las empresas se vieron enfrentadas a lo que llamamos la teleurgencia, tratando de acomodar el cuerpo como pudieron a esta nueva circunstancia, a veces a mucho ensayo, paciencia y error, donde la intergeneracionalidad de los equipos se hizo quizás más evidente. Con el pasar de los meses se fue aceitando y generando aprendizaje sobre esta nueva forma de trabajar, que exige cambios de paradigmas.

Es que una nueva forma de trabajo no puede abordarse con la misma mentalidad y esquema que el trabajo presencial. Hay que hacer ajustes en la forma de organizar el trabajo, los tiempos, las comunicaciones, el autoliderazgo. Exige flexibilidad, control por resultados y no por presencialidad, y tener ciertos valores más a mano, como la confianza.


Por eso, ya pasados esos días de la teleurgencia, te proponemos dar un paso más en la empresa: pasar a una profesionalización del teletrabajo. No a nivel técnico, sino a nivel de gestión.


Muchas empresas están volviendo a trabajar presencialmente, en la medida que el contexto lo va permitiendo, con la mentalidad de dejar atrás el teletrabajo como un evento aislado que vivió la empresa de forma puntual.

Todo indica, sin embargo, que el teletrabajo llegó para quedarse, siendo una tendencia en crecimiento a nivel mundial, al menos de forma parcial. Las variables que pesan son:

  • El ahorro económico para la empresa en cuanto a infraestructura y funcionamiento

  • Ahorro de tiempo y dinero para el trabajador a la hora de trasladarse

  • Retención y captación del talento (profesionales que viven o se trasladan a otras ciudades).

  • Mayor facilidad para incorporar a los equipos colaboradores con alguna discapacidad física,

  • El impacto medioambiental,

  • La saturación en las calles,

  • Rapidez, comodidad, mayor adaptación a los actuales estilos de vida...

Con estas perspectivas, recomendamos seguir profundizando sobre este aprendizaje que las empresas se vieron obligadas a iniciar. Ya sin la obligación presente, vemos como una oportunidad optimizar lo vivido, avanzando hacia una profesionalización del teletrabajo.

Te proponemos, en concreto, capitalizar esta experiencia y seguir aprendiendo de ella, como una modalidad de trabajo que va a ir instalándose de forma permanente, tarde o temprano, total o parcialmente, en las empresas.


Desde Coaching del talento quedamos a las órdenes para acompañarte en este camino, ya sea a través de intervenciones concretas, como a través de nuestro taller Efectividad, Bienestar y teletrabajo, que ya va por su 4ta edición.


Si querés sumarte al grupo de junio, solicitanos el folleto informativo a contacto@coachingdeltalento.com

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