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  • Foto del escritorMargarita Charlone

Cuando estás en todo y no estás en nada

La falacia del multitasking

  • ¿Tenés varias ventanas del navegador abiertas? ¿Todas son importantes y pasás de una a la otra simultáneamente?

  • ¿Comenzás una tarea, pero te acordás de otra y seguís con esa?

  • ¿Atendés cada mail en el momento que te llega, dejando de hacer lo que estabas haciendo?

  • ¿Revisás tus redes apenas sentís la llegada del mensaje, en medio de una actividad?

  • ¿Mientras hacés un informe, te viene a la mente esa llamada pendiente y la hacés?

  • ¿Aceptás cualquier interrupción porque te parece tan importante como lo que tenés entre manos?

  • ¿Estás hablando por teléfono y mientras sobre leés un mail?

Si respondiste afirmativamente la mayoría de estas preguntas, y te resuenan estas acciones como parte de tu día a día, es posible que seas una persona con tendencia al multitasking.


El concepto de multitasking viene de la informática y se refiere a la capacidad de las computadoras de procesar varias actividades a la vez. La multitarea está revalorizada en un mundo líquido que se mueve rápido y nos asalta con imprevistos. De hecho, en las organizaciones se valora cada vez más las personas que pueden hacer varias tareas de diferente naturaleza, incluso lo tienen incorporada como una habilidad blanda. Hasta acá vamos bien.


El problema surge cuando varias tareas de cierta complejidad se quieren hacer al mismo tiempo. Por ejemplo, nosotros podemos caminar y comer, comer y hablar, podemos hacer alguna tarea manual y mirar el celular, hay miles de ejemplos de nuestra vida cotidiana. En una tarea casi automática los procesos mentales se vuelven casi inconscientes y nuestra atención se centra en la otra tarea, también de baja complejidad.


Muchos estudios científicos demuestran que hacer más de una tarea no automática al mismo tiempo es una tendencia poco efectiva. Aquellas personas que piensan que pueden dividir su atención entre múltiples tareas a la vez, en realidad no están haciendo más cosas. De hecho, están haciendo menos, se estresan más y se desempeñan peor que aquellos que realizan una sola tarea.


Nuestro cerebro solo puede concentrarse en una sola cosa a la vez, a diferencia de los procesadores. David Meyer, profesor de psicología de la Universidad de Michigan, dice que simplemente no tenemos tanto poder en el cerebro para realizar múltiples tareas; no hay recursos disponibles en el cerebro para agregar nada más. El cerebro se focaliza en una y luego en la otra, aunque nos parece que esta en las dos a la vez.


Tienes que saber que esta tendencia tiene 2 costos que pagar:

Costo por el cambio, dado que el cerebro debe procesar el cambio de tarea y al retomar la primera está unos minutos tratando de encontrar el hilo de lo que estaba haciendo antes. Por otro lado, al no poder prestar la misma atención a las dos tareas, el otro costo es que una o ambas tareas se hacen mediocremente. Según el Dr. Meyer, tratar de dividir tu atención entre tareas que requieren esfuerzo y concentración significa que una o ambas sufrirán: empezarán a surgir errores.


Los efectos del multitasking impactan en:

  • La memoria a corto plazo

  • La ansiedad y el estrés por estar siempre focalizando en otra cosa

  • Falta de creatividad e ideas por agotamiento

  • Incluso se ha estudiado que el cociente intelectual disminuye un 10%

Cuando se analizaron los hábitos en el uso del correo electrónico de más de 50.000 trabajadores, no sólo se descubrió que, en promedio, pasan el 40% de su día realizando múltiples tareas desde el correo electrónico y mensajería instantánea; también se descubrió que la mayoría de las personas ocupadas en otras tareas, no pueden pasar más de 6 minutos sin verificar su correo electrónico o meterse en una de las redes sociales (facebook, instagram, twitter, etc.). El problema es que este comportamiento se considera completamente normal.


Las creencias y los juicios que están detrás de todo lo que hacemos

La creencia subyacente del multitasking es que hacer varias cosas a la vez te dará ventaja en tu trabajo y te ayudará a mostrar eficiencia. Cambiar esta creencia por: debo focalizar en una tarea a la vez, para trabajar con calidad, te va a ayudar a disminuir esa tendencia. No decimos que hacer varias cosas sea malo, muestra capacidad y flexibilidad, pero no a la vez.


Planificá tu día

Hacé un plan del día y marcá 1 o 2 tareas importantes prioritarias: aquellas que te ayudan a acercarte a tus objetivos, que por lo general no se presentan con el sentido de urgencia. Luego, agregá otros pendientes y reuniones comprometidas, pero buscá no llenar todos los huecos de tu tiempo. Siempre hay imprevistos para los cuales hay que dejar tiempo. Debés cuidar que tu plan sea realista porque si no lo es te desilusionará.


Una tarea a la vez

Focalizá en una tarea a la vez y desarrollá una estrategia para controlar tus tendencias al multitasking. Te pasamos algunas que sirven:

  • Cerrá el correo y las redes, mientras estés con una tarea importante; hay aplicaciones donde te puedes marcar como ocupado/a.

  • Definí un tiempo en el cual te comprometerás a no levantarte de la silla y a no concentrarte en otras temas; pueden ser períodos de 30 o 45 minutos, luego de eso podés descansar 5 minutos. Avisá a las personas que trabajan contigo que no te interrumpan, explicándoles porqué, seguramente te van a ayudar.

Recordá que no es la cantidad, sino el equilibrio entre calidad y cantidad lo que te va a hacer avanzar profesionalmente. No te pierdas el próximo post donde hablaremos de la adicción a lo urgente.


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